martes, 25 de agosto de 2009

LA CLARIVIDENCIA DE BERNAL DIAZ DEL CASTILLO


"Bernal Díaz del Castillo, vecino y regidor de la muy leal ciudad de Santiago de Guatemala, uno de los primeros descubridores y conquistadores de la Nueva España y sus provincias, y Cabo de Honduras e Higueras, que en esta tierra así se nombra; natural de la muy noble e insigne villa de Medina del Campo, hijo de Francisco Díaz del Castillo, regidor que fue de ella, que por otro nombre le llamaban el Galán, y de María Díez Rejón, su legítima mujer. que hayan santa gloria. Por lo que a mí toca y a todos los verdaderos conquistadores, mis compañeros, que hemos servido a su majestad así en descubrir v conquistar y pacificar y poblar todas las provincias de la Nueva España, que es una de las buenas partes descubiertas del Nuevo Mundo, lo cual descubrimos a nuestra costa, sin ser sabidor de ello Su Majestad, y hablando aquí en respuesta de lo que han dicho y escrito personas que no lo alcanzaron a saber, ni lo vieron, ni tener noticia verdadera de lo que sobre esta materia propusieron, salvo hablar a sabor de su paladar, por oscurecer si pudiesen nuestros muchos y notables servicios, porque no haya fama de ellos ni sean tenidos en tanta estima como son dignos de tener; y aun como la malicia humana es de tal calidad, no querrían los malos detractores que fuésemos antepuestos y recompensados como Su Majestad lo ha mandado a sus virreyes, presidentes y gobernadores; y dejando estas razones aparte, y porque cosas tan heroicas como adelante diré no se olviden, ni más las aniquilen, y claramente se conozcan ser verdaderas, y porque se reprueben y den por ninguno los libros que sobre esta materia han escrito, porque van muy viciosos y oscuros de la verdad; y porque haya fama memorable de nuestras conquistas, pues hay historias de hechos hazañosos que ha habido en el mundo, justa cosa es que estas nuestras tan ilustres se pongan entre las muy nombradas que han acaecido."


Así comienza la "Historia Verdadera de la Conquista de la Nueva España". Bernal Díaz éscribe "para que se sepa", para que sus hechos ni se olviden ni se "aniquilen". Bien sabía el viejo español lo que había de ocurrir. Hoy hemos sabido que en Mejico se está escamoteando la verdad, repartiendo a los discentes de primaria textos en los que no se relatan los hechos que Bernal en su libro o Cortés en sus Cartas de Relación conviertieron en Historia por los siglos de los siglos.


Por si a alguien le interesa seguir leyendo, la edición que tengo en casa es la de Editorial Porrúa, México, año 2000.

5 comentarios:

Fernando dijo...

Desde que México dejó de serlo para convertirse en Méjico alla por el S.XVII, los mejicanos, por este y otros motivos, no la tienen jurada. No entiendo a veces esas recomendaciones de la RAE anínmándonos a seguir escribiendo México (aún admitiendo ambas formas) y no hace lo mismo con Jerez o Nájera por poner solo un ejemplo.

Lo curioso es ver a los más vocingleros, con sus apellidos hispanos y su inequívoca ascendencia española. ¿A qué coño fueron sus antepasados a las Indias? La historia se repite.

Permíteme, Cartas Marruecos, saludarte en esta mi primera visita que hago a tus pagínas. Si no me "pones mala cara", volveré

Saludos

CARTASMARRUECAS dijo...

Encantado de recibirte, Fernando, en esta casa que desde hoy es la tuya. Espero que tus visitas sean frecuentes y tus comentarios, como este primero, oportunos.
Bienvenido.

TELLAGORRI dijo...

El bueno de Bernal sabía lo que es, probablemente en carne propia, la herida de la auténtica ENVIDIA, roña de España y muy cultivada en conventos y cenáculos frailunos.

Los mexi son muy complejos. Por un lado sus intelectuales denostan todo lo relacionado con la Conquista y ensalzan a los indios, convirtiendo en canalla a CORTÉS, y por otro no dejan que sus hijas se casen con alguien que antes no demuestre su limpieza 100% de sangre hispana no contaminada de negro o indio.

Cortés era un MONUMENTO del tamaño de Alejandro o de César. Con sólo doscientos (200) hombres a caballo y unos arcabuces derrotó al Emperador mexicano que le opuso ejércitos de entre 500.000 y 700.000 soldados.
¿Cómo?
Con astucia y capacidad de convencer a otros pueblos indios para que le apoyaran contra el destripador de corazones en seres vivos.

Fernando dijo...

Permitidme, tanto Cartas como Tellagori, añadir algo:

Hay cosas que se me escapan. Esos intelectuales blancos, blanquísimos, descendientes principalmente de españoles, sin ninguna mácula negra o india. ¿Dónde tienen su origen? ¿A qué fueron sus antepasados desde España u otros lugares de Europa? Ellos son los descendientes de aquellos que un día cruzaron el océano, descubrieron tierras y como siempre ocurre a base de matar a los nativos, imponer su cultura etc. etc. se adueñaron todo. En mi opinión los únicos y legítimos dueños del continente americano son los indios y los demás son conquistadores con espada en su principio y luego más adelante emigrantes que llegaron para mejorar su forma de vida y poder quedarse con las migajas que dejaron los antepasados, principalmente, españoles.

Ahora leo y viene al caso, de que Méjico borra su pasado hispano. Es la misma majadería que si los españoles renunciáramos al legado romano; la misma majadería que comenten los nacionalismos trasnochados, arcaicos y rancios.

Tenemos cientos de ejemplos hay miles de Bolivar por el mundo. Seres acomplejados, dispuestos siempre a subirse al carro de la idiotez.

Mejor que todos supieran diferenciar a unos y a otros, así no nos podrían confundir como a veces, por ignorancia, ocurre.

Saludos.

CARTASMARRUECAS dijo...

De acuerdo contigo, en general, salvo por el uso de la expresión "legítimos dueños". Yo veo las naciones no como territorios cuya propiedad se ostenta o se usurpa, sino más bien como las riberas de un río, que en sucesivas inundaciones va adquiriendo un sedimientoc cada vez más profundo y más rico. Los avatares históricos siempre suman más que restan, aunque hay que reconocer que han sido, casi siempre, una cosa violenta y sangrienta. En Mesoamérica hay que tener en cuenta que el sistema político y religioso era terriblemente violento. Hay tesis que afirman que las guerras entre los diversos pueblos mesoamericanos estaban casi programadas para poder proporcionar víctimas sacrificiales y (como conecuencai de que eran antropófagos), una ingesta de proteinas adecuada, puesto que no existían especies autóctomas de tamaño suficiente. Marvin Harris ha escrito sobre este asunto. A ver si cuando llegue a casa encuentro el texto completo.
Saludos cordiales