El bobo al que los trasnochados comunistazos han elegido Secretario General dice que el comunismo no tiene que pedir perdón por nada.
¿Estás seguro?.
¿Estás seguro de que el comunismo tiene la solución para el hambre?
Centella, flamante sumo sacerdote de esta sacrílega y dañina religión, está emcantado que esta basura haya sido aplicada a tantos millone de personas, y espera que todavía muchos más se unan a las masas "mejoradas" por el comunismo.
Por mí, puede meterse sus doctrinas por donde le quepan. Todos y cada uno de los comunistas que en el mundo son y han sido me parecen unos asesinos. Por acción o por aplauso.
Vean estos vídeo, estremecedores, y ciertos. Dolorosamente ciertos.
Ya conocen mi devoción por Bach y por Glenn Gould. El vídeo de hoy, gracias a Dios, contiene el quinto concierto de Brandemburgo completo.
Disfrutenlo y sean felices.
Rajoy está harto de Esperanza Aguirre, y nosotros empezamos a estar hartos de Rajoy. La imagen de arriba (click para ver completa) muestra los resultados electorales en Madrid siendo Aguirre candidata. Muestran claramente que Aguirre ha ganado en las tres últimas convocatorias, la última con una ventaja sobre el PSOE seis veces mayor que la que Mariano saca, según las encuestas, al gobierno que ha llevado el paro en España por encima de los cinco millones.
¿Cuantas elecciones ha ganado Mariano?. Ninguna. Bien cierto es que sabe perder como nadie, pero ganar, lo que es ganar, no sabe ni quiere aprender.
No sería de extrañar que sancione a Aguirre. Tiene tan mala hostia que es capaz de empalarse en el obelisco de Puerta Europa antes que romper el "masónico lazo" que le une a Gallardón, Cobo y Zapatero.
Soy relativamente joven, pero estoy chapado muy a la antigua. En mi particular sistema de valores, la confianza es fundamental. Yo me fio de usted y usted se fía de mí. La mutua confianza es como la vajilla de plata: todo el santo día hay que estar sacándole brillo. Se construye día a día, hora a hora… y puede ser destruida en un segundo. Cuando se destruye, como la espada de Saavedra Fajardo, ya no se puede soldar. Se podrá reconstruir una falsa impresión de confianza, pero la verdadera, la sólida, se quiebra para no resucitar jamás. Como en los matrimonios recompuestos, se perdona lo justo, y no se olvida nada.
Me mueven a esta reflexión algunos datos aparecidos últimamente en prensa, respecto a la caída de confianza sufrida por el Registrador. Parece ser que ocho de cada diez españoles no se fía del tipo en cuestión. La verdad es que incluso la mera cifra espanta. La puesta en valor de dicha cifra apabulla. Imaginen ustedes un equipo quirúrgico que se disponga a separar a dos siameses, en el que ocho de cada diez componentes no se fía del cirujano jefe. Catastrófico ¿verdad?. Pues la situación en España es exactamente la misma. Hay que relevar a un gobierno desastroso, y no tenemos otra opción que ponerlo en manos de un individuo del que no se fía casi nadie.
A Rajoy le he llamado el Registrador con toda intención. Uno no deja de ser lo que es por mucho que se dedique a otra cosa. Y Rajoy hace política como quien lleva un registro. Mantiene un libro de Ofensas, Agravios y Peloteos, y dispensa capones y dádivas según se lo indica su registro. Mientras tanto, toda España ha dejado de fiarse de él. Es cuestión de tiempo que muchos de los que han dejado de fiarse empiecen a dejar de votarle (cosa que algunos hicimos hace mucho tiempo).
Isabel me ha pedido que vuelva a publicar. Lo ha hecho invocando la más alta razón que un hombre puede tener. Me lo pide para que nuestro hijo tenga testimonio de lo que su padre (sus padres) viven y piensan. No hay causa mayor ni mejor, y me apresto a obedecer el mandato. Me permitiré, en esta etapa, alguna licencia, como no publicar a diario, y mantendré la sola obligación de administrar las tradicionales dosis de belleza. Espero seguir contando con su favor.
No me gusta irme de los sitios a la francesa. Creo que es de bien nacido ser agradecido, y escribo este breve post para agradecerles a todos Vds la inmerecida atención que han prestado a mis ocurrencias en estos meses. Por circunstancias diversas, entre las que las mas importantes son la familia y el trabajo (¡¡benditos sean los dos!!), me veo obligado a suspender la publicación de Cartas Marruecas. No clausuro el blog porque nunca se sabe lo que puede ocurrir, o lo que puede ocurrírsenos.
Mientras tanto, les deseo de corazón todo lo mejor, tanto en la red como fuera de ella (que es lo que realmente importa).
El segundo Reich Alemán nació en la Galería de los Espejos de Versalles, en 1871, y feneció en otra galería de espejos, menos luminosa, que condujo a Alemania desde la derrota y armisticio de 1918 hasta la proclamación de la República de Weimar en 1919. Durante estos meses se sucedieron engaños, disimulos, mentiras, traiciones, heroismo, violencia y crímenes. Pocos de entre los que vivieron aquellos acontecimientos llegaron a hacerse una cabal idea de lo que estaba ocurriendo. Ciertamente, aunque la Revolución de 1918-1919 es un episodio capital en el devenir de Europa en el siglo XX, queda encajonada entre dos cataclismos (la Primera Guerra y el nazismo). Esto la ha dejado entre sombras, y quizá ha dificultado su esclarecimiento. El libro que nos ocupa es un valioso memorial, por cuanto desenmaraña el complejo juego que implicó al Kaiser, al Estado Mayor, a los partidos, los obreros de las fábricas y soldados de las guarniciones organizados en Consejos, y finalmente a los freikörper, a quienes se encomendó la labor de yugular la Revolución para afianzar la república burguesa, pero que quedaron enquistados en la República y, desvelados ya como movimiento nazi, precipitaron su final.
De especial valor resultan los retratos que Haffner traza de los principales implicados en estos acontecimientos. Como elementos centrales Friedrich Ebert, líder del SPD, y Gustav Noske, y en sucesivos niveles de influencia Luddendorf, Eisner, Scheidemann, Max de Baden, Liebchneck, Rosa Luxemburgo, Ehrdhardt y otros muchos.
El libro de Haffner no es, en absoluto, neutral. Tampoco debemos pedirlo. Simpatiza abiertamente con la causa revolucionaria, y es muy duro en sus juicios sobre algunos de los personajes implicados (Noske, principalmente, al que achaca que sería miembro del NSDAP si tal partido existiera, y Luddendorf, cuyas maniobras para zafarse de la responsabilidad de la derrota relata al inicio del libro). No disimula su admiración por Rosa Luxemburgo, en los vibrantes párrafos que dedica a sus útimos dias de vida y a su asesinato.
En resumidas cuentas, este es un magnífico libro, muy documentado (aunque sin notas), emocionante, absorbente, y que se resiste a ser leido solo una vez.
FICHA: La revolución alemana de 1918-1919. Inédita Ediciones. ISBN 978-84-96364-17-2. Haffner, Sebastian (2006)