Vaya por delante una declaración de intenciones. Este artículo no es más que un intento de reunir algunas informaciones, en absoluto novedosas, aunque quizá sí dispersas, sobre la enfermedad que llevó a la tumba a Sabino Arana Goiri, a los treinta y ocho años de edad, en 1903. La fecha de su muerte, lejana, no lo es tanto que nos obligue a hacer aventurados diagnósticos de suposición, basados en textos oscuros o en testimonios dudosamente fiables. No es un caso de paleopatología, o de patología infusa. Sabino Arana murió de hipoadrenalismo, más conocida como enfermedad de Addison o “diabetes bronceada”, por ser la hiperglucemia y la pigmentación de la piel dos de sus síntomas característicos.
Una de las causas principales de hipoadrenalismo es la tuberculosis de las glándulas adrenales, Pudo ser también así en el caso de Arana, que la contrajo en fecha tan temprana como 1881. Estuvo gravemente enfermo, diagnosticado de “tisis galopante”, y llegó a recibir el viático. Sólo en la noche del 21 al 22 de Junio de 1881 la enfermedad hizo crisis y se salvó. Tenía 16 años, y le quedaban dos de convalecencia, y veintidós de vida. En esta convalecencia (cosa que suele repetirse con frecuencia) tuvo tiempo de iniciarse en el vascuence, y de, por intermediación de su hermano Luis (más tarde Koldobika), experimentó la revelación política que gobernó el resto de su vida.
Arana aparece de nuevo enfermo en 1901, minada la salud “por el trabajo” hasta hacer recordar los graves momentos pasados veinte años antes. Podían ser, sin duda, los síntomas de la enfermedad de Addison, sin duda ya avanzada.
En el año siguiente (1902) se producen algunos hechos dignos de mención.
En primer lugar, el 25 de Mayo, el célebre cablegrama a Th. Roosevelt, que tantos disgustos había de causarle, además del juicio que le siguió (7-8 de noviembre), los cinco meses largos de prisión, y el posterior destierro a Francia.
Estaba ya gravemente enfermo. Su hermano Luis escribió el 2 de Febrero de 1903:
“Le encontré de mal color, negro amarillo, con ese color caracteristico de los que padecen del hígado. No me gustó nada su aspecto”. Era, aunque Luis todavía no podía saberlo, el color atezado de los enfermos de Addison. Lo sabría en Agosto de 1903, cuando el doctor Iruarriziaga hizo el diagnóstico fatal. En octubre hubo una recaida, con síntomas gastrointestinales e inapetencia. El deceso se produjo, finalmente, en la madrugada del 25 de Noviembre.
Es sabido que en numerosas ocasiones el enfermo de Addison sufre alteraciones mentales, siendo muy típica la depresión. No me cabe duda de que una naturaleza sustancialmente taciturna como la de Arana, sometida a la tensión moral de sus últimos años, y con el sustrato patológico de su enfermedad endocrina, pudo atravesar una grave depresión, que podría haber tenido algo que ver en las aparentemente erráticas decisiones políticas de sus últimos años, incluida la famosa tentativa de fundar un partido vascoespañol.
Espero que estas notas redactadas a salto de mata les hayan resultado de interes.
Una de las causas principales de hipoadrenalismo es la tuberculosis de las glándulas adrenales, Pudo ser también así en el caso de Arana, que la contrajo en fecha tan temprana como 1881. Estuvo gravemente enfermo, diagnosticado de “tisis galopante”, y llegó a recibir el viático. Sólo en la noche del 21 al 22 de Junio de 1881 la enfermedad hizo crisis y se salvó. Tenía 16 años, y le quedaban dos de convalecencia, y veintidós de vida. En esta convalecencia (cosa que suele repetirse con frecuencia) tuvo tiempo de iniciarse en el vascuence, y de, por intermediación de su hermano Luis (más tarde Koldobika), experimentó la revelación política que gobernó el resto de su vida.
Arana aparece de nuevo enfermo en 1901, minada la salud “por el trabajo” hasta hacer recordar los graves momentos pasados veinte años antes. Podían ser, sin duda, los síntomas de la enfermedad de Addison, sin duda ya avanzada.
En el año siguiente (1902) se producen algunos hechos dignos de mención.
En primer lugar, el 25 de Mayo, el célebre cablegrama a Th. Roosevelt, que tantos disgustos había de causarle, además del juicio que le siguió (7-8 de noviembre), los cinco meses largos de prisión, y el posterior destierro a Francia.
Estaba ya gravemente enfermo. Su hermano Luis escribió el 2 de Febrero de 1903:
“Le encontré de mal color, negro amarillo, con ese color caracteristico de los que padecen del hígado. No me gustó nada su aspecto”. Era, aunque Luis todavía no podía saberlo, el color atezado de los enfermos de Addison. Lo sabría en Agosto de 1903, cuando el doctor Iruarriziaga hizo el diagnóstico fatal. En octubre hubo una recaida, con síntomas gastrointestinales e inapetencia. El deceso se produjo, finalmente, en la madrugada del 25 de Noviembre.
Es sabido que en numerosas ocasiones el enfermo de Addison sufre alteraciones mentales, siendo muy típica la depresión. No me cabe duda de que una naturaleza sustancialmente taciturna como la de Arana, sometida a la tensión moral de sus últimos años, y con el sustrato patológico de su enfermedad endocrina, pudo atravesar una grave depresión, que podría haber tenido algo que ver en las aparentemente erráticas decisiones políticas de sus últimos años, incluida la famosa tentativa de fundar un partido vascoespañol.
Espero que estas notas redactadas a salto de mata les hayan resultado de interes.