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jueves, 11 de marzo de 2010

¿¿QUE HAY DE LO MÍO??

España es un país de solidarios que van a lo suyo. Me explico: cuando fulano tiene un problema, le falta tiempo para tirar copias de un folio, echar mano de cuatro o cinco bienintencionados, y salir a pedir firmas para que el Parlamento o el Gobierno se hagan cargo "de lo suyo".  El fulano se comporta como un solidario bidireccional. Pide la solidaridad de los demás, y afirma que lo que hace es una "iniciativa ciudadana" que busca el "bien común", "que mi desgracia no se repita" y otras jeremíadas semejantes. En España vamos con un boli en la mano, estampando firma al pie de las mas justas o más delirantes peticiones, los más razonados o alocados manifiestos, sin preguntar muchas veces qué, por qué, y sobre todo a petición de quién firmamos.
España es, además, un país de militantes. El militante es un individuo asaz curioso. Ha delegado su independencia de criterio, haciendo dejación de su autonomía moral e intelectual, para pensar, creer y afirmar lo que le manda el partido. Así, un militante socialista es, desde el momento en que milita en tal partido, y sin ir mas lejos, proabortista y contrario a la pena de carcel perpetua o a la pena capital. Además, en los últimos años el militante socialista español habrá estado más que de acuerdo con la negociación política con los asesinos de ETA, e incluso habrá tragado con que el gobierno sustentado por su partido le haya mentido en repetidas ocasiones.
Ayer me desayuné con la noticia de que el señor Cortés (padre de la asesinada niña Mari Luz) se daba de baja en el PSOE. Señal de que era militante. Señal de que, durante todos estos años en los que ha ido de lado a lado plañendo sobre "lo suyo" no se ha preocupado en absoluto sobre lo que el partido del que formaba parte hacía o dejaba de hacer en relación con "lo de los demás". Ahora resulta que a Cortés (ningún lumbrera, dicho sea de paso), le duele que su partido no le haya hecho caso. Le duele que los compañeros socialistas no le hayan respondido a la eterna pregunta:"¿qué hay de lo mío?". No hay nada, amigo Cortés, ni de lo suyo ni de lo de tantos otros. Pero solo ante la falta de respuesta a "lo suyo", Cortés se cae del guindo y se da de baja en el partido.


 Y luego pedirá solidaridad.


Y firmas.


P.S: repito mi sempiterna solicitud de cadena perpetua para estos crímenes. Y los de terrorismo también. Y cumplimiento íntegro de condenas.

P.S nº 2: como padre que soy, creo que el sufrimiento de este hombre debe de ser infinito. Una cosa no quita la otra. Pero creo tambien que estas cosas hay que decirlas, porque el sufrimiento no lo justifica todo.