
La primera es una imagen de los "trabajos de mantenimiento" de la momia de Lenin. El simple concepto ya repugna. El hecho de que se lleven a cabo sin guantes es más revelador del "alma rusa" que cien páginas de un tratado.
La segunda es una fotografía de Lenin después de la apoplejía que se lo llevó a la tumba (metafóricamente, como revela la primera foto).
No me merecen mayor comentario, salvo un "sic transit gloria mundi" entreverado de "bien muerto está".